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Sunday, January 07, 2007

8ª Práctica

Octava Práctica

Las cinco reglas de la propaganda de guerra son:

La primera regla es Demonizar a las víctimas. Convertir a los que sufren en enemigos con el fin de ocultar al verdadero culpable, crear un enemigo y justificar así el envío del ejército. En el caso que nos ocupa, el del Katrina, los medios de comunicación calificaron a los supervivientes del huracán de “inconscientes”. Centran su relato en esa imagen negativa de las víctimas en vez de en la ineficacia de las autoridades.
Una vez creada esta imagen, el siguiente paso sería el de revelar informaciones que vayan un poco más haya: Se los tacha de “saqueadores”. Nos inundan imágenes de personas abriéndose camino entre el agua y recogiendo de las tiendas comida. Podemos considerar que se trata de un gesto normal dada la situación caótica en la que esta gente se encontraba, además esa comida hubiese caducado si no la “robasen”.
El siguiente paso de este proceso consistiría en calificarlos de “peligrosos criminales”. En esta fase se envía el ejército a la zona. Para ello es imprescindible una justificación: Poner orden entre la población. Se siembra el pánico con noticias de violaciones, ladrones y asesinos en un clima anárquico que requiere el uso de la fuerza.
Se trata de un proceso cuyas fases están bien definidas y no pueden saltarse unas a otras ni alterar su orden.

La segunda regla es monopolizar la información. El fin que persigue este acto es el de callar las voces que pudieran ser contrarias a los intereses del ejecutivo. En Nueva Orleáns, la FEMA (empresa dedicada a la gestión de las catástrofes) monopolizó las comunicaciones. Ocultar las voces contrarias, ocultar los cadáveres de las víctimas, son formulas que buscan el no dar que pensar a la opinión pública. La censura, en esta catástrofe, estuvo presente.

La tercera regla consistiría en embellecer la acción de nuestros dirigentes, en este caso concreto las de G. W. Bush. Los medios de comunicación justifican las acciones de los dirigentes y expresan alguna crítica secundaria para aparentar objetividad. Ningún medio mostró las imágenes de los grandes dirigentes Americanos durante los primeros momentos de la catástrofe y si cuando estos visitaron la zona en ruinas ofreciendo una imagen humanitaria de quienes no lo demostraron en su momento. Las ayudas, por ejemplo, que, se decía, enviaban a la zona tardaron mucho más de lo que los medios aseguraron con imágenes aisladas y bien parecidas, nada realista con la situación en el lugar.

La cuarta regla de la propaganda de guerra es la de ocultar los intereses. Casi ningún medio de comunicación señaló que la tardanza de las ayudas estaba provocada por la defensa de los intereses de multinacionales en Irak. Esta regla de la guerra, aparecer como el bueno, el contrario como el malo, dominar la información y ocultar los intereses que propician o no una situación han sido estrategias constantes en las diferentes guerras de Estados Unidos frente a otros.

La última regla sería la de ocultar la historia. Ocultar el pasado impide al público entender el presente. Por ejemplo, ocultar el pasado colonial y los crímenes que tuvieron lugar entonces por los países más poderosos del mundo, impide comprender los conflictos que hoy en día asolan esos territorios. Los medios de comunicación dominantes no están ahí para hacer reflexionar al público retornando al pasado por unos momentos, sino para contar el día a día, preferiblemente respondiendo a sus propios intereses.


2. Los tres pasos seguidos para demonizar a las víctimas fueron el de tacharlos, en un principio, de “inconscientes”, ocultando las causas de esta falta de perspectiva, a saber, que no tenían a donde ir. Luego de “saqueadores”, mostrando imágenes de negros robando comida en las tiendas abandonadas. Una vez comprendido que esto tenía sentido, puesto que cualquiera, en esa misma situación hubiese actuado igual, se pasa a hacer que el miedo cunda. Para ello se habla de asesinatos, violaciones, robos, ya sin sentido alguno, pandillas violentas. Lo que se persigue es tratar de crear un enemigo fácilmente reconocible por los medios pero difícilmente visualizable para el poder. Con esto se logra, no sólo justificar la entrada del ejército, sino juntar a casi todo un país en la imagen de que quienes eran víctimas ahora son demonios. Con ello se desvía la atención y se culpa al que en realidad no es culpable, o por lo menos, el menos culpable de todos.


3. Resulta lógico comprender que llegar al estado en que las víctimas de una catástrofe natural son los enemigos requiere un proceso. El gobierno estadounidense era consciente de que tratar a los habitantes de Luisiana como asesinos, nada más ocurrir la catástrofe, o como saqueadores, hubiese resultado del todo ilógico. Por el contrario, si primero fomentamos la imagen de inconsciencia, de ignorancia, para luego darles algo de vandalismo, aunque sea justificado, y finalmente pasar a la horrible realidad de la anarquía, un estado en que el pueblo no debe caer nunca bajo peligro y amenaza de desastres debido a la falta de una fuerza que impusiese el orden. El plan tiene lógica, las partes del mismo no son independientes en ningún grado sino que forman un proceso bien elaborado.


4. Controlar la información también resulta en esta caso indispensable. Esto provoca que la visión de quienes ostentan el poder no pueda verse confrontada por otra. El ejecutivo es consciente de que su actuación no ha sido correcta en muchas cuestiones, ni justa, y es más, esta manipulando la opinión pública para que de ello no quede constancia, por lo tanto las voces contrarias pueden ser verdaderamente perjudiciales para él. Por otro lado también monopolizando los medios se contribuye a ese clima de ocultación de la verdad por la mentira que se trata de trasmitir. Es una ayuda extra en tan ardua faena. Es una guerra de la información, quien la domina tiene muchas posibilidades de ganar la guerra ya que podrá legitimizar sus actos de forma rápida y directa.


5.La imagen que los medios difundieron de Bush, Rice o Cheney, por citar unos pocos, fue una imagen humanitaria. Ya en la zona de la catástrofe, una vez restablecido el orden gracias a sus decisiones, con niños negros entre sus brazos. La imagen de preocupación, de personas involucradas y dolidas por lo ocurrido. Por el contrario, durante los primeros días de la catástrofe, las imágenes de estos mandatarios, disfrutando de su tiempo libre, fue ocultada de manera intencionada por los medios. Esta censura de imágenes determinadas responde a la regla de embellecer la acción de nuestros dirigentes y respondería a un símil bastante ilustrativo: “Una persona que no es bella no da la sensación de ser capaz de hacer cosas bellas.” Las imágenes censuradas hubiesen supuesto un duro golpe en la campaña propagandística llevada a cabo para manipular a la opinión pública. En cambio las fotos para las que posaron si que contribuía a mejorar esa imagen de bellísimas, humanas y comprometidas personas.


6. Por otro lado, las imágenes de las ¿víctimas? (es que me estoy haciendo tal lío que ya no sé quienes son los malos y quienes los buenos) de la catástrofe son diferentes. Se crea un revuelo increíble cuando comienzan los saqueos de comidas, la mayoría de las imágenes protagonizadas por negros que tratan de buscar una forma de subsistir en el caos. Los artículos que se ponen como ejemplo en el texto que analizamos también resultan significativos. Tanta moralidad cuando hay gente sufriendo revuelve el estómago. Acusando, desde la distancia, y desde un medio de difusión nacional, a personas que acaban de sufrir la pérdida de todo lo que tenían, de robar joyas, DVDs, ordenadores.... Se logra así fomentar esa idea de la necesidad que tiene el pueblo del poder.
Pero en resumidas cuentas, el perfil de delincuente era una persona de color, desesperada y dispuesta a todo.


7. La tardanza de las ayudas tuvo su justificación (real) en que los intereses de Bush estaban concentrados en Irak. La falta de medios, debido al despliegue de tropas en suelo iraquí originó una situación desigual: Mientras que la fuerza se concentra a miles de kilómetros de allí, en suelo estadounidense no se esta preparado para una catástrofe ni para asegurar la seguridad del pueblo. La prensa no recogió este tipo de informaciones en ningún momento debido a que se encontraba en la misma posición ideológica que el gobierno, o bien por el monopolio y censura de la información de la que ya hemos hablado anteriormente.


8. El que los medio puedan ser manipulados hasta este punto es debido en gran medida a que los consejos de administración de los medios de comunicación más importantes de los Estados Unidos esta plagado de políticos, multinacionales y del complejo militar e industrial. Esto provoca que muchas de las acciones de los medios estén orientadas a responder a intereses políticos o económicos de los miembros del consejo de administración de los mismos. Además de esto, los medios de comunicación han perdido mucho de su poder debido a la dependencia directa que tienen de la publicidad, especialmente de las grandes multinacionales, sin poder por ello atacar los intereses de estas por miedo a perder los fondos que les aportan.


9. Después de lo dicho, y fijándonos en la realidad de hoy en día, los medios de comunicación han dejado de ser el cuarto poder para convertirse en un instrumento del poder ejecutivo. En la historia del periodismo, ya en los siglos XVI-XVII los grandes monarcas utilizaban la prensa como instrumento de sus intereses. Cuando esta logró romper el yugo que la tenía presa, en Inglaterra, se la consideró el cuarto poder, pero hoy día, de manera progresiva, los medios de comunicación son empresas que responden a incentivos de tipo económico, no a valores altruistas ni al vano intento de buscar la verdad. Además de esta corrupción, de este soborno que los medios aceptaron del poder, la necesidad que tienen del mismo los hace vulnerables, y ya se sabe, si no puedes con ellos únete. El resultado ha sido provechoso para ambas partes, los gobiernos dominan la opinión pública hasta el punto de que cualquier mentira puede ser argumentada, cualquier hecho ocultado y cualquier verdad tergiversada, y los medios de comunicación logran vivir no a costa de la información, sino del dinero de las grandes compañías.


10. El caso de manipulación más sonado en España en los últimos años es el del Prestige. Durante el desastre de este barco en costas gallegas y sus posteriores consecuencias, se ocultaron muchas de las circunstancias que lo rodearon. Por ejemplo la de Manuel Fraga, cuyas imágenes también estaban manipuladas como las de Bush y compañía. Se ocultaron datos, ayudas ofrecidas y rechazadas (como el caso de los médicos que ofreció Cuba a Los Estados Unidos, ayuda que fue rechazada), se culpó al capitán del barco por negligencia cuando su intención era la de buscar un puerto a toda costa.
En resumidas cuentas, el PP manipuló la información de manera que pareciese lo menos culpable posible de la situación buscando enemigos fácilmente reconocibles con el fin de no dejar a la luz su falta de previsión primero y su lentitud en la ayuda enviada posteriormente.

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