VIVENCIAS DEL ALUMNADO
Antes de comenzar quiero agradecer a todo el mundo que entre en el blog de José. Dado este agradecimiento, quiero compartir con vosotros mis impresiones sobre el funcionamiento o mejor dicho el no funcionamiento de una de nuestras asignaturas, la de radio y televisión.
Creo que todos podemos soportar que no tengamos profesor o que tarde en llegar un sustituto, bueno algun@ no, pero todos sabemos quienes son. A ese pequeño detalle le unimos, la ya no tan popular decisión de colocarnos una hora más lo jueves, cuando hay mucha gente de fuera, por una decisión que ni nosotros, ni la mismísima profesora entendemos. Por que si en una asignatura práctica como es esta, no se necesita una división en grupos, es que hay algún cerebro sin neurona de turno en algún lugar de la universidad. Así que tened cuidado. Bueno puesto el supuesto que nosotros acatamos esa decisión, no creo que sea demasiado pedir una simple explicación, por que digo yo que alguna tendrá ¿o no?.
Por si todo esto fuera poco motivo para el descontento general, se unen factores como la obligatoriedad de asistencia, y si no asistimos que sea por defunción, no necesariamente nuestra, por causa justificada, entendiendo por ello, la visita al médico y la posterior presentación del justificante, así que todos a soportar las carcajadas de los médicos cuando se lo pidamos para la universidad o por horas extraordinarias en el trabajo así que todos a presentar las nominas, se esta planteando pedir fotocopia del carne de identidad adjunto a la nomina, pero lo considera un ¡pelín exagerado!.
Bueno y ahora vamos al desencadenante de mi mosqueo y el de mucha otras más gente (¡anda como Matías con su banco!). Resulta que el pasado jueves, después de soportar 5 horas de clase, todos estábamos deseando terminar nuestra semana con la 6ª hora, casualmente radio y televisión la que nos cambiaron de miércoles a jueves. Nos dirigimos al estudio y después de estar pidiendo los nombres de los presentes, la profesora, que por algo la habrán contratado, nos empieza a explicar, pero por curiosidades de la vida después de dar a medio millón de botones una y otra vez el “chisme” no funcionaba, es entonces cuando la profesora empieza a preguntar a los alumnos si alguien sabe dar al botón para que este trato funcione, nadie sabia. Termina pareciendo aquello una mezcla entre una comedia del gran Woody Allen y el camarote de los hermanos Marx, 40 personas cansadas en la última hora del último día de la semana y en cima en la clase más pequeña de la universidad, en resumidas cuentas un caos. Y al final de clase nada de nada.
Sinceramente, no creo que la culpa sea únicamente de la profesora, pero si yo tuviera algún poder de decisión trataría de volver a la situación inicial del curso (pero con profesor) para que ella pueda dar clase mejor y nosotros atender y aprender también mejor.


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