Muy a mi pesar...
Muy a mi pesar, tengo que seguir hablando de profesores. Es irónico que uno de ellos nos proporcione el medio idóneo para criticarlos. Digo idóneo porque escribiendo se puede profundizar mejor en los asuntos, exponer y comprender puntos de vista de manera más profunda (si es que las cosas tienen realmente profundidad, que viendo lo que se ve hoy día empiezo a dudarlo).
En fin, haya voy.
Nuestra profesora de Radio y Televisión. Recuerdo el primer día. Se presentó con su estatura mediana, sus formas redondas, y su siempre peculiar camisa a la altura del sostén, más o menos. No juzgo a la gente por su forma de vestir y no lo haré ahora, pero reconozco que tan peculiar manera de subirse el pantalón captó mi atención.
Nos contó que había pasado diez u once años en Chicago trabajando en un periódico y eso si que llamó mi atención. Me pareció increíble, maravilloso (y disculpen ustedes la cursilada pero no he podido reprimirla y uno ha de escribir lo primero que le sale, por lo de seguir siendo auténtico). Yo he pasado seis meses en Inglaterra y ver alguien que trabajó tanto tiempo en un país tan lejano, me parece algo propio de una persona “grande” por dentro, claro.
Pero el tiempo...,el tiempo nos muestra poco a poco, a medida que transcurren las cosas, como son estas, o como las percibimos, si tenemos en cuenta que no existe la objetividad.
Me aventuro a decir que probablemente sea la primera vez que esta señora da clase en su vida. Defecto, si se le quiere llamar así, que no es culpa suya, pero que junto a su personalidad, se traduce en una serie de circunstancias y actitudes que los alumnos en general hemos apreciado y no nos han parecido propios de un profesor docentemente competente.
Esa actitud defensiva constantemente. Esa falta de respeto y confianza en si misma se traducen en una especie de desconsideración por parte del alumno hacia la persona en cuestión.
Esa obstinación en no ceder nunca ni un ápice de terreno con los alumnos incluso en las cosas más nimias, producto de un falso y fingido orgullo.
No saber manejar el tablero de mandos del laboratorio de radio y hacernos perder una hora entera de clase por “incompetente”. Y entiéndanme, utilizo este término no con connotaciones negativas, ya que considero que no es culpa suya. Seguro que es competente en otras muchas cosas, pero justo en la que debe enseñarnos no y eso es un problema de los de arriba. Claro y luego tiene la genial idea de pedir ayuda a los alumnos que estaban del año pasado. Los cuales se negaron, ya que habían recibido una negativa rotunda a sus necesidades, expuestas al principio de la clase.
Además, en la carrera nos enseñan que la falta de credibilidad afecta de manera muy negativa a los medios de comunicación, imaginémonos lo que podría hacerle a un profesor.
Reconozco que si tuviese que ser profesor no sabría por donde empezar, pero seguro que no aceptaría una asignatura para la cual no me sintiese capacitado. Y en caso de tener que elegir profesores elegiría aquellos que, no sólo dominasen la materia que imparten, si no que la amasen. Cuando fallan estas dos cosas nos encontramos con la profesora de Radio, cuando sólo falla el amor tenemos al de persuasión.
La falta de personalidad puede suplirse con otras cosas, pero no con actitudes defensivas y negativas. Decía Camus que “es condición del efecto no parecerse en nada a su causa” y debía tener razón porque este tipo de actitudes sólo llevan a la pérdida de prestigio y respeto.
Escuchar, un profesor debe saber escuchar y dar una respuesta válida a la situación que el alumno le ofrece. Reconozco que no esta de más ser un tanto desconfiado ya que también es condición del alumno mentir de vez en cuando o exagerar las dificultades que justifican y enmarcan su excusa, algunos más que otros, pero no por ello se debe mantener una táctica de negación obstinada.
Opino, y esto es una opinión meramente subjetiva, que la persona que nos enseña a manejar la Radio no es mala, si tal vez un poco cohibida y con falta de amor propio y confianza en si misma, cosa extraña ya que vivir once años en otro país debe curtir la piel hasta dejarla lista para casi cualquier cosa, pero tambien opino que no debería darnos clase ya que, ni posee los conocimientos ni esta demasiado interesada en los mismos.
Sus clases teóricas son...iba a definirlas como patéticas pero sería muy duro, incluso para mi, dejémoslo en penosas. No se explica mal, pero parece que esta leyendo lo que dice como si leyese la lista de la compra. Y eso, puedo asegurarles, quita las ganas a uno de todo.


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